Rincón Glotón: la gastronomía salteña

Ya saben que disfrutamos mucho la comida en nuestros viajes. De hecho, le dedicamos una sección en el blog que tiene muchos fans: Rincón Glotón. En 2020 teníamos tres viajes al norte de nuestro país, por lo que ya nos relamíamos de probar sus comidas típicas. Pero ya sabemos lo que pasó, así que esperamos pagar deudas en este 2021. La primera está saldada: la gastronomía salteña.

Luego de aterrizar con vuelo de Jetsmart, agarramos nuestro auto alquilado y nos fuimos directamente a Cafayate. Además de maravillarnos con el paisaje inigualable atravesando la Quebrada de las Conchas, empezamos a disfrutar las empanadas salteñas. Hay una parada muy famosa, se trata del puente que formó parte del rodaje de la premiada película Relatos Salvajes. Ahí mismo hay un pequeño local donde nos sirvieron unas empanadas fritas de carne exquisitas. Su valor a febrero de 2021 fue de $200 la media docena.

Ya en Cafayate, por la noche salimos a cenar. Queríamos ir a alguna peña donde disfrutar la música local mientras comíamos, pero todas estaban llenas. Terminamos a unas cuadras en un lugar muy familiar: El Hornito. No podíamos creer los precios, más después de haber estado en Ushuaia un mes atrás.

Comimos unos tamales exquisitos, además de humitas y de probar un postre clásico de la zona: cayote, queso y nuez. El dulce de cayote es muy común del norte.

Un clásico de la gastronomía salteña: dulce de cayote, queso y nuez.

Ya en la capital salteña, fuimos a un clásico: Doña Salta. Curiosamente ese día no contaban con tamales y humitas. Sin embargo, no nos hicimos problema porque había algo que teníamos muchas ganas de probar: empanadas de charqui. El charqui es carne deshidratada, en esta zona es común que se seque al sol y se cubra con sal. Fue en el único lugar donde las conseguimos y realmente nos encantaron. La docena salió $530.

Las empanadas de Doña Salta

Nuestra seguidilla de empanadas siguió en la cima del cerro San Bernardo. Ese mismo día fuimos a cenar a La Tacita unos tamales que tuvimos la mala suerte que no tenían la suficiente cocción. Los notamos duros y fríos en el centro, seguramente estaban en la heladera o congelados y le faltaron unos minutos. Así que nos cruzamos en frente a buscar unas empanadas de charqui a Doña Salta que degustamos en el alojamiento.

El último día almorzamos en Rustiko. Comimos la humita más rica de todo el viaje y nos despedimos de los tamales. Probamos las empanadas de matambrito de cerdo al verdeo, excelentes. Con esas llegamos a la friolera de 45 empanadas durante todo el viaje. Tengan en cuenta que son más chicas a las que estamos acostumbrados quienes vivimos en Buenos Aires. Otro dato es que siempre vienen acompañadas con alguna salsa. Nos han advertido que pican pero no las notamos muy picantes.

Con respecto a lo dulce, fuimos con el dato de la existencia de nueces confitadas. Se trata de una nuez con dulce de leche recubiertas en un baño azucarado. También degustamos una especie de cannolis pero azucarados. Conocimos el turrón salteño: un canto a la dulzura. Si lo ven en la carta pídanlo, no los defraudará.

El turrón salteño, tiene miel de caña

Obviamente no faltaron los alfajores: el Gauchito Salteño es bastante difundido por la ciudad y nos sorprendieron especialmente los Calchaquitos, de Cafayate.

Disfrutamos muchísimo la gastronomía salteña y nos quedamos con ganas de más! Encima, resulta muy económico. En el aeropuerto estábamos ya con nostalgia por irnos que encontramos una manera de llevarnos algo: un local de venta de empanadas salteñas congeladas. Haremos post exclusivo de tan noble lugar.

Acá dejamos distintos links para más información relacionada:
Todos los post de Salta.
Todos los post de Rincón Glotón.

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