El Museo Houdini en New York

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Podría decirse que las actividades y lugares a visitar en New York son infinitos. Siempre contamos que estuvimos dos semanas, aprovechando cada minuto pero igualmente nos quedaron muchas cosas sin hacer. Un museo fuera de los más famosos y por el que yo tenía especial interés era el dedicado al gran escapista e ilusionista Harry Houdini.

Ese día habíamos empezado bien temprano cruzando a Hoboken, New Jersey para visitar la famosa pastelería original de Buddy Valastro: Carlo’s Bake Shop. Luego pasamos por el barrio chino y terminamos almorzando en Katz’s. Fuimos por el postre al Nutella Bar en Eataly. De ahí al Museo Houdini, para luego visitar la biblioteca pública. Terminamos el largo día viendo nuevamente NBA en el Madison Square Garden.
Cuando decía que no paramos un minuto, hablaba realmente en serio.

Harry Houdini nació en 1874 en Hungría con el nombre de Erich Weiss. De muy pequeño emigró con su familia a Estados Unidos donde empezó a interesarse en la magia y el escapismo. Su gran inspiración fueron las memorias de un mago de apellido Houdin y de ahí tomó el nombre con el que sería famoso en el mundo entero.

Hacía escapes en situaciones muy peligrosas, el más famoso fue el llamado “Cámara de la tortura china”. Colgado cabeza abajo y atado de pies y manos, ingresaba a un acuario lleno con agua. Una vez dentro se lo tapaba con candado. Unos ayudantes portaban hachas para abrir la caja por si algo salía mal. Nunca fue necesario.

El museo se encontraba sobre la calle 34 en la esquina de la 7. A metros del mítico Madison Square Garden. Nos costó encontrarlo ya que estaba en la entrada de una pizzería Sbarro. Una vez dentro, se avanzaba por un pasillo donde una persona nos tomaba una foto y nos permitía acceder al ascensor que nos llevaría al departamento donde se ubicaba el museo. Todo muy misterioso, como el gran mago.

Hablo en pasado porque actualmente el museo se encuentra cerrado por la pandemia y próximo a mudarse a “una nueva ubicación secreta en New Jersey”. Así lo anuncia su página web. Si bien el espacio era pequeño (digamos un departamento de dos ambientes), podíamos encontrar infinidad de objetos y memorabilia referida a Houdini. La entrada es gratuita.

Sin dudas fue un adelantado a su época. Hay que pensar que todos estos trucos los hacía hace más de 100 años. Pedía a los policías que lo esposen y apostaba en cuanto tiempo podía liberarse. Se colgaba de grúas totalmente amarrado y encadenado. En una ocasión se lanzó desde un puente a un hueco del congelado río Detroit, llevando cadenas, grilletes y esposas en todo el cuerpo. Ese día la corriente le jugó una mala pasada pero igualmente pudo emerger de las heladas aguas 8 minutos después de haber ingresado a ellas.

Hay distintas versiones sobre su muerte. La oficial dice que murió de una peritonitis. Esta condición fue provocada por aceptar recibir unos golpes de un universitario estrella de boxeo para probar su fortaleza. Su tumba está en un cementerio en las afueras de Brooklyn.

El museo se recorre rápidamente pero es muy interesante ver la cantidad de viejos objetos con los que se hacían sus espectáculos. Pese al pequeño espacio, no podía faltar el sector de venta de recuerdos. Me arrepiento de no haber comprado nada. ¿Será la excusa para volver, en su nueva y secreta ubicación?

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