Viviendo los Juegos Olímpicos en Río

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En 2016 pudimos cumplir otro sueño que encima combina dos pasiones nuestras: los deportes y los viajes. En agosto de ese año nos subimos a un avión con destino a Río de Janeiro a disfrutar una semana a puro deporte, íbamos a vivir unos Juegos Olímpicos.

Obviamente que siempre fue un anhelo disfrutar semejante evento. Sin embargo, por distintas razones habíamos descartado la chance de ir a los de Río. Pero resulta que en junio de ese año se pusieron en venta los remanentes de entradas y al echar un vistazo notamos que los precios no eran para nada caros, más bien todo lo contrario.

Contábamos con la ventaja de que para esa fecha ya se sabía quienes disputaban cada evento. De esta manera podíamos elegir varios boletos que incluían participaciones de argentinos. Meta mensaje en nuestros trabajos diagramamos una semana y armamos el rompecabezas de que deporte mirar en cada día.

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Un personaje deambulando por las calles… y un señor vestido de naranja

Primero sacamos las entradas y después el pasaje, algo rarísimo en nosotros pero la situación lo ameritaba. Todo fue el mismo día, en una tarde. No había tiempo que perder, las entradas se iban agotando rápidamente.

Seguramente iremos contando en otros posts sobre cosas puntuales en determinados días como cuando nos “colamos” en una platea de un encuentro de la selección masculina de handball y vimos en tercera fila el partido al lado del gran Chino Simonet, pero la idea es comentar un poco como es vivir un Juego Olímpico in situ.

Primero la sensación de que la ciudad está las 24 horas activa. Gente por todos lados y de todas las nacionalidades, te cruzás con deportistas, entrenadores. Se vive un clima festivo en todo momento.
De hecho nosotros viajamos al día siguiente de la ceremonia inaugural, y bien temprano por la mañana arrancó la categoría de la judoca Paula Pareto. Fue ganando sus combates y antes de partir a Ezeiza ganó la semifinal por lo que al estar haciendo el check-in con el resto de los argentinos estábamos todos buscando la manera de saber como le había ido en la final.
Hubo festejos cuando llegó la noticia que había ganado la medalla de oro, no estábamos ni en el avión y ya había clima de juegos olímpicos.

También nos encontramos con algunas barreras: sabíamos que había una tarjeta especial para el transporte, la Río Card. Al llegar fuimos a un puesto a sacarla, nos mandaron a unas máquinas que no andaban. Tuvimos que sacar un boleto común y recién al día siguiente pudimos obtener la tarjeta.

Otra, la ausencia total de WiFi en los establecimientos. El Parque Olímpico, que concentraba muchísimas disciplinas (tenia canchas de básquet, tenis, handball, natatorio y velódromo) no tenía WiFi, ni siquiera pago.
Del Potro había vencido a Djokovic y recién nos enteramos a medianoche cuando volvíamos de ver al voley por un comentario de otro argentino que se tomó un colectivo con nosotros.

La Generación Dorada dando una de sus últimas funciones

Algunos medios de transporte se cortaban a medianoche, por ejemplo los subtes. Tan difícil era extenderlo por lo menos esas dos semanas que duraban los juegos?? Muchos partidos terminaban de madrugada.

También otras complicaciones más pequeñas, algunas inexplicables como que el transporte más cercano al parque olímpico no te dejaba en la puerta sino a unos 500 metros… por qué? No sé si será así en todos los Juegos o fue algo propio de la organización de eventos al estilo sudamericano.

Fue una experiencia única, la pudimos disfrutar al máximo y vimos competir a deportistas de la talla de Manu Ginóbili (con todos los cracks de la Generación Dorada), Michael Phelps, Luciana Aymar, el seleccionado de básquet estadounidense, entre otros. También ver momentos históricos como la ruptura de un récord olímpico en atletismo o la victoria de Japón sobre los All Blacks en el regreso del rugby al calendario olímpico tras 92 años de ausencia.
Y como si todo esto fuera poco, además disfrutar de una hermosa ciudad como Río de Janeiro (lo contamos en este post).

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Si tuvieran una lona…

Tuvimos la mala suerte que el único dia que llovió fue cuando nos tocaba ver el tenis. Nos perdimos la posibilidad de disfrutar de Del Potro, Nadal y Murray, entre otros.

Los próximos de Tokio están complicados pero en 2024 los Juegos Olímpicos se hacen en París. Ya están agendados en el calendario viajero…

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