Rincón Glotón: Krispy Kreme

Hablar de Krispy Kreme es hablar de donas. De las clásicas glaseadas hasta las más curiosas con forma de Bob Esponja pasando por rellenas de varios sabores. Una mejor que la otra.

Con más de 80 años de historia, es una de las franquicias más populares de este noble alimento junto a Dunkin’ Donuts. Con el tiempo fueron incorporando otros productos pero obviamente su fuerte son las donas.

Las conocimos en New York en nuestra queridísima Penn Station. Pasábamos casi todos los días por ahí combinando subtes o para tomar algún micro. Ver tanta variedad nos abrumó, pero todas son buenas. Así nos obligó a comprar varias veces para probarlas todas.

Krispy-Kreme

En nuestro viaje a Panamá, les contamos que nos alojamos en un hotel dentro del segundo shopping más grande de Latinoamérica: Albrook Mall. El día de nuestra llegada nos separamos para que cada uno recorra a gusto y entre a las tiendas de su interés. Jamás olvidare el mensaje de mi amada que decía “Hay un Krispy Kreme!!” y acompañado de una foto como prueba.

Otro gran recuerdo fue en Londres, saliendo del mirador The Shard, había hambre y ganas de merendar. Abrimos Google Maps, ponemos “Krispy Kreme” y nos arroja que había uno muy cerca. Levanto la vista y veo casi saliendo de la estación el local, la felicidad se apoderó de mi y salí corriendo mientras festejaba. Todo esto fue verdad, corriendo porque había un local de donas. Eso si, la alegría se calmó un poco al momento de pagar: 5 libras por 3 donas fue un abuso!

krispykreme

Ustedes dirán, 3 donas nada más? Bueno, en Miami nos fuimos al otro extremo. Habíamos marcado en el mapa un local donde directamente las fabrican y está abierto las 24 hs. Se ubica en la calle 167, la que nosotros bautizamos la “calle de la felicidad”. Todo porque en esa calle hay un IHOP, Walmart, Krispy Kreme, Popeye’s, Taco Bell y alguno que se me está escapando.

Ese día nos íbamos a Naples y acordamos parar estrategicamente ahí para comprar un café con unas donas para emprender el viaje. Lo que no estaba en el trato fue la cantidad. La docena de glaseadas costaba U$S 11 y la de surtidas a U$S 12 pero si llevabas una de cada una te quedaban a 15 ambas. No tuvimos alternativa.

Siguiendo con la manija nuestro fanatismo por esta marca, apenas llegamos a Playa del Carmen, dejamos nuestras cosas y fuimos a un Krispy Kreme a unas tres cuadras del alojamiento. Fue casualidad de elegir un alojamiento tan cercano? Quien sabe. De ahí también nos trajimos un café molido para probar más adelante en casa, no estaba tan bueno.

¿Son mejores que las de Dunkin’ Donuts? ¿Por qué será que siempre hay que hacer comparaciones? ¿Es mejor Londres o París? ¿Europa o Estados Unidos? Disfrutemos todo!! La vida es una sola y ya perdimos casi un año, no perdamos más.

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