Un viaje al pasado en La Trochita, el Viejo Expreso Patagónico

Tenía Esquel entre ceja y ceja hace mucho tiempo ya que tiene varios atractivos muy interesantes, pero había uno que me desvelaba: subirme a La Trochita.

Nunca encontraba vuelos baratos principalmente porque al ser un destino que sólo cubre Aerolíneas Argentinas no hay competencia. Además, es solo un vuelo diario (excepto los martes).
Pero de tanto insistir y buscar un día se dio la oportunidad de hacer un canje de millas y finalmente teníamos los pasajes.

Como solemos hacer, la reserva fue con mucha antelación lo cual nos dio tiempo de sobra a buscar el alojamiento, preparar el itinerario y planificar como movernos. En esta ocasión con un pequeño gran detalle: sería el primer viaje con Nico. De hecho fue con tanta anticipación que sacamos los pasajes que Nico aún no había nacido.

Faltando una semana para el viaje llegaban muy malas noticias desde Esquel: los trabajadores de La Trochita estaban de paro. Fuimos siguiendo las novedades día a día y la solución no llegaba, de hecho habían extendido el paro hasta fin de febrero (nosotros viajábamos el 22).
Ya totalmente resignados nos subimos al avión, porque si bien había varias otras cosas para hacer no les voy a mentir, mi deseo mas grande era el paseo en el Viejo Expreso Patagónico.

Al aterrizar nos esperaba la gente con la que habíamos realizado el alquiler del auto y mientras conversábamos nos comenta que ¡habían levantado el paro! e incluso ya se había hecho el recorrido por la mañana y a la tarde salían nuevamente. Rápidamente lo primero que hicimos al llegar fue reservar nuestros asientos para el lunes (nosotros viajamos un sábado y los domingos no sale el tren). El valor para residentes argentinos era de $1000 en febrero de 2020. Niños hasta 5 años no pagan ni deben ocupar asiento.

Los días y horarios de las salidas dependen de la temporada, habitualmente en temporada alta salen todos los días (excepto los domingos) a las 10 de la mañana y según la demanda se agrega otro servicio a las 14 y hasta se ha realizado un tercero en ocasiones.
En temporada baja salen solo los sábados y hay meses donde agregan un recorrido los martes. Revisen siempre la info en http://latrochita.org.ar/
También hay otro recorrido que sale desde El Maitén hasta la localidad de Desvío Thomae.

Llegado el día nos acercamos a la estación media hora antes para hacer el check in. También hay un pequeño museo ferroviario que no pudimos disfrutar ya que estaba en reparaciones debido a unos fuertes vientos que lo dañaron días atrás.

En cada vagón hay un guía que va contando la historia del tren y sus curiosidades. El nombre viene de la distancia entre rieles que son de trocha angosta, unos 75 cm. Por eso se la conoce cariñosamente como La Trochita.
Durante el paseo atravesamos más de una ruta, entre ellas la famosa ruta 40, en todos los cruces había autos detenidos sacando fotos. Sin duda es todo un acontecimiento el paso del tren.

El recorrido es de poco menos de 20 km hasta la localidad de Nahuel Pan que es un pequeño asentamiento de origen mapuche. Hay venta de artesanías, productos regionales, tortas fritas y choripanes.

La parada dura 45 minutos y en ese lapso la locomotora hace la maniobra para colocarse en la otra punta del tren para poder volver, recuerden que solo hay una trocha en el recorrido.
Podemos aprovechar la parada para subirnos a la locomotora y hacer sonar el silbato del tren.

También se puede disfrutar del vagón comedor, algo que recomiendo ampliamente. El día estaba fresco y al estar en un descampado corría mucho viento así que un buen chocolate caliente era justo lo que necesitaba para seguir viaje. Ademas acompañado con tortas caseras muy ricas.
El vagón comedor esta operativo también durante el viaje.

A la vuelta Nico tuvo los únicos 15 minutos de todos nuestros días en Esquel de llanto incesante, no lo calmaba ni la teta y eso es rarísimo en el. Pasados esos 15 minutos se durmió y así permaneció hasta llegar a la estación. Estuvimos un poco preocupados todo el viaje de regreso por si tenía algo o si se volvía a despertar llorando pero por suerte quedó solo en la anécdota de su llanto inexplicable.
La excursión en total dura aproximadamente tres horas, en la estación hay baños (con cambiador para bebés) y también estacionamiento.

Es realmente un viaje al pasado subirse a esos vagones angostos, con asientos de madera y la salamandra en el medio. Eso, sumado a los paisajes que vamos recorriendo hace que estemos por unos minutos en una película de vaqueros.

Hay mucho de la historia y del funcionamiento de La Trochita para contar pero como decimos habitualmente no queremos revelar todo así lo descubren y lo viven en primera persona cuando hagan la visita, algo que sin dudas recomendamos fuertemente.

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