Visita a Notre-Dame días antes del incendio

Estaba terminando de almorzar en el trabajo cuando me enteré de la triste noticia: se incendiaba la Catedral de Notre-Dame, ícono de París, de Francia y del mundo. Imposible no sentir dolor ante semejante acontecimiento, la destrucción parcial de una increíble obra arquitectónica de más de 900 años.

La habíamos conocido unas semanas antes, más precisamente el 21 de marzo de 2019. Notre-Dame se incendió el 15 de abril.

Afortunadamente y si bien los daños fueron importantes, sobrevivieron las dos torres, el altar y la colección de arte de la Catedral, además de la fachada. Pero vimos en vivo y en directo entre otras cosas cómo se caían la icónica aguja y el antiquísimo techo de roble. Imágenes realmente tristes.

La visita a Notre-Dame fue la primera actividad que hicimos aquel día en que arrancaba la primavera en el hemisferio norte. Fuimos directo desde el alojamiento hacia la ile de la Cité, una isla sobre el Sena conectada con puentes. Allí se encuentran la icónica catedral y la pequeña Sainte Chapelle que también conocimos ese día.

El ingreso a Notre-Dame es gratuito. Así que entramos y nos tomamos un buen rato para admirar todas sus alas, el altar, la mezcla de estilos arquitectónicos, el arte, los vitrales… Realmente no podía creer estar ahí.

La duda que me asaltó era si iba a subir o no a las torres.

Yo cursaba ya un embarazo de 8 semanas y la verdad me sentía mejor que nunca, pero sabía que eran 400 escalones y tenía miedo del esfuerzo físico (recordaba lo que me habían costado los 300 y pico para subir a la corona de la estatua de la Libertad en Nueva York).

Y en ese momento dije: “ya estoy acá, y no se cuándo voy a volver, tengo que hacerlo”. Y qué bueno que lo hice, viendo lo que pasó después.

Así que salimos y a la vuelta (sobre la calle lateral izquierda, viendo las torres de frente) se encuentra una máquina que permite sacar turno para subir a las torres (dato que me pasó mi amiga Ceci, gran viajera y enamorada de París). Nos dieron para dentro de una hora y pico después, así que nos fuimos a conocer Sainte Chapelle que está muy cerca y que teníamos incluida en el pase de atracciones París Museum Pass.

Sainte Chapelle es pequeña pero increíblemente bella

Sainte Chapelle por supuesto no tiene nada que ver a Notre-Dame, en comparación es pequeña. Pero no deja de ser hermosa. Habremos estado no más que media hora allí.

El altar principal de Sainte Chapelle

Luego pasamos por un puesto donde un maravilloso señor que hablaba por celular con una mano nos hizo un crepe con la otra. Comimos y volvimos a Notre-Dame para subir a las torres, cuyo ingreso es pago pero nosotros lo teníamos incluído también en la París Museum Pass.

Obviamente la subida cuesta pero hay un descanso en el medio, donde admiramos las vistas y nos encontramos con las famosas gárgolas.

Las gárgolas en el primer descanso de la subida a las torres. El segundo tramo costó menos

Y luego subimos el segundo tramo, donde pudimos ver la famosa campana que inspiró a Víctor Hugo con su Jorobado de Notre-Dame, quien cuenta la leyenda vivía allí, en el campanario. Los campanarios luego se dañaron con el incendio.

De más está decirles que las vistas de París son increíbles desde allí arriba. Y que vale muchísimo la pena subir, aunque lamentablemente no se podrá hacer por un tiempo.

La famosa aguja que lamentablemente cayó con el incendio
Las vistas de París desde las torres de Notre-Dame son increíbles y ayuda mucho que no hay edificios altos que la obstaculicen. ¿Pueden ver la torre Eiffel al fondo?

Ojalá pronto puedan retomarse las visitas. Se perdió una importante parte de la historia. Pero no tengo dudas que Notre-Dame y el pueblo francés escribirán una nueva.

3 comentarios

  1. Que hermoso recorrido!! Todos y cada uno de los pasos que describis, me suenan como si los estuviera recorriendo con mi mente, tal y como los hice! Será que lo disfrutamos tanto que lo hicimos tranquilas y admirando tanta belleza e historia juntas. La “frutilla del postre” fue comerse a la vuelta y de camino a la Sainte Chapelle, un crepé maravilloso y elaborado con tanta facilidad, pero no por eso con calidad! También cuando entre a Notre Dame pero sobre todo cuando subí a las torres, y vi las gárgolas y la campana, todos testigos que recordaba haber visto en la película del jorobado, me recorrió una sensación enorme de nostalgia por lo chica que era cuando estrenaron la película, y como me había enamorado de la catedral desde pequeña y viéndola en dibujitos…unos cuantos años después pude concretar uno de los sueños vivientes de mí gran sueño parisino. Ojalá podamos pronto volver a disfrutarla por completo!
    Me encantó el post, los quiero!

    • Me pasó lo mismo, imposible no recordar la peli de Disney, la infancia… (cómo lloré con esa!) emociona porque de chica si bien tenía sueños, verlos cumplidos años después te moviliza. Qué lindo compartir además de la amistad, el amor por los viajes y por París! ♥

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